Día 5 – PYME española, un placer Exportarla

En España nos gusta mucho llorar, reírnos de nosotros mismos, y, si podemos, degradarnos ante nuestros vecinos Europeos. Sí, estoy generalizando, pero… ¿acaso no es verdad?

Tenemos la suerte de vivir en un país cuya economía está basada en un entramado de empresas que, a pesar de su poco tamaño, nos dan cada día lecciones de cómo triunfar. Dentro y fuera de nuestras fronteras.

Yo tuve ocasión de charlar con unas cuantas… Y sólo puedo decir…

 

PYME

Hablar con PYMES siempre es un placer

Como ya comenté en Día 3 – Aquello parecía un mundo, fue un proyecto de consultoría el culpable de que comenzara a trabajar en este mundo del comercio exterior.

En aquel proyecto, tuve la genial tarea de trabajar con proveedores. Se podría decir que mi puesto estaba en el lado de las Compras.

Funcionábamos con Agentes comerciales

En aquel año tuve ocasión de charlar con decenas de empresas de alimentación españolas, de manera que conseguí construir una base de datos con cientos de nuestros maravillosos productos alimenticios.

¡Qué belleza! ¡Se me hacía la boca agua!

¡Qué belleza! ¡Se me hacía la boca agua!

Realmente, era un placer poder hablar con los directores de Ventas (en algunos de los casos, aunque no muy numerosos, con Directores de Exportacion), y conocer más acerca del día a día de la PYME española.

Ellos me hablaban de sus necesidades, de sus deseos, de sus objetivos, de lo que habían hecho, de lo que había salido bien y de lo que había salido menos bien.

Yo les llamaba para hablarles del cliente que en ese momento teníamos (generalmente asiático) y les indicaba que estábamos interesados en recopilar la máxima información posible sobre sus productos (precios, descripciones…). Asimismo, discutíamos sobre logística, condiciones de exclusividad, etc.

Tras esto, les informaba de que dicha información sería remitida al cliente y que, si su producto era seleccionado, se lo haríamos saber.

De aquella experiencia saqué muchos conocimientos y varias conclusiones: algunas positivas, y otras no tanto.

De esto hablaré largo y tendido en otro post.

Si bien es cierto que no estoy contenta al 100% con nuestro trabajo como agentes (de esto también hablaré largo y tendido en otro post. Un poco de autocrítica siempre está bien), de lo que sí me di cuenta es de que no teníamos ni idea de lo que nos hacíamos (sobre todo yo), pero lo hicimos.

Pero, ante todo, me quedo sin duda con la disposición de la gran mayoría de las empresas a la hora de considerar el abrirse a nuevos mercados.

Su ilusión, lucha y esperanza, a pesar de que en aquel momento estuviéramos metidos de lleno en el temporal de la crisis. Hablo del 2011.

Las cifras, especialmente en el ámbito de la exportación, muestran que las empresas españolas han sabido sacar su paraguas y, no sólo aferrarse a él para no mojarse; sino que se han puesto el chubasquero y han caminado bajo la lluvia, haciendo frente a tormentas y tempestades.

Ahora sólo queda ver en qué ha quedado todo este esfuerzo.

 

 

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